viernes, 31 de octubre de 2014

ESPAÑOL EN AMERICA

El español de América es el conjunto de variedades del castellano hablado en el Nuevo Mundo desde la llegada de los españoles a finales del siglo XV y principios del siglo XVI hasta la actualidad y que alberga al 90% de todos los hispanohablantes del planeta.


Oficialidad del español americano

El español es el idioma oficial, de iure o de facto, en los países independientes de Argentina,1 Bolivia,2 Chile,3 Colombia,4 Costa Rica,5 Cuba,6 Ecuador,7 El Salvador,8 Guatemala,9 Honduras,10 México,11 Nicaragua,12 Panamá,13 Paraguay,14 Perú,15 República Dominicana,16 Uruguay,17 y Venezuela,18 así como también en el Estado libre asociado de Puerto Rico.19 Todos estos territorios conforman la región denominada Hispanoamérica. Sin embargo, el español también es hablado en otros países americanos donde no tiene el estatus de lengua oficial como en Estados Unidos, donde es el segundo idioma más hablado, y en Belice, Canadá o Brasil.

Características comunes del español americano

El español implantado en el continente americano presenta diferencias a nivel léxico y fonológico entre los distintos países donde es hablado. Sin embargo, existen características comunes que la mayoría o todos los hispanohablantes americanos, según el caso, comparten entre sí, las cuales se presentan a continuación.

Seseo

El seseo es el fenómeno más representativo del español americano, al igual que en algunas regiones del sur de España (Andalucía y Canarias), por el cual los fonemas representados por las grafías "c" (ante "e" o "i"), "z" y "s" se vuelven equivalentes, asimilándose a la consonante fricativa alveolar sorda /s/, en contraposición al ceceo que se emplea en algunas variantes del sur de España en Andalucía, cuyas "c" y "z" suenan del mismo modo que la "th" inglesa y a la distinción entre /s/ y la consonante fricativa dental sorda /θ/ que ocurre en el centro y norte de España.

Voseo

En algunas variantes del español americano se emplea la forma vos para el pronombre de segunda persona singular en lugar del tú. El voseo es mayoritario en el español rioplatense y convive con mayor o menor fuerza con el tuteo en el español chileno, andino y centroamericano; en tanto que es minoritario o inexistente en el español mexicano y caribeño.

Yeísmo

La mayoría de hablantes de español americano utilizan variedades que presentan yeísmo, bajo el cual la pronunciación de la ll es idéntica a la de la y cuando ésta última se pronuncia como consonante, aunque su sonido sea tradicionalmente considerado un fonema lateral palatal. En el español rioplatense el yeísmo se presenta con rehilamiento.

Uso del pronombre “ustedes”

El plural de “usted” ("ustedes") cumple en el español americano la función de segunda persona del plural, en completa sustitución de "vosotros", que sólo se usa en el centro y norte de España y en Guinea Ecuatorial en el trato cotidiano con conjugaciones particulares, reservando "ustedes" para el tratamiento respetuoso.

Principales dialectos del español americano

A continuación se ofrece una lista de las principales variedades dialectales del español americano en base a países y regiones en el siguiente orden alfabético:
№ Dialecto nacional
1 Español argentino
2 Español boliviano
3 Español chileno
4 Español colombiano
5 Español costarricense
6 Español cubano
7 Español dominicano
8 Español ecuatoriano
9 Español guatemalteco
10 Español hondureño
11 Español mexicano
12 Español nicaragüense
13 Español panameño
14 Español paraguayo
15 Español peruano
16 Español puertorriqueño
17 Español salvadoreño
18 Español uruguayo
19 Español venezolano
№ Dialecto regional
1 Español amazónico
2 Español andino
3 Español caribeño
4 Español centroamericano
5 Español rioplatense




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Sustantivo:

 

Los sustantivos son palabras cuyos referentes son clases de entidades fijas (a diferencia de los pronombres cuyos referentes son contextuales), no estados de hechos o relaciones gramaticales. Los pronombres personales en cada contexto tienen un referente pero este cambia de contexto a contexto ("yo" no tiene referente fijo sino que depende de quien habla), por su parte los verbos designan estados de hechos, procesos o relaciones entre entidades, mientras que las preposiciones generalmente indican relaciones abstractas. Sintácticamente los sustantivos funcionan como núcleos de sintagma nominal, es decir, como argumentos del verbo o complementos del nombre.
En español, al igual que en las demás lenguas romances, los sustantivos son variables en género y número, mientras que en otras lenguas, el chino por ejemplo, los sustantivos son invariantes. La mayoría de las lenguas conocidas distinguen sistemáticamente entre sustantivos y verbos, teniendo propiedades formales diferentes. Sin embargo, esta distinción tampoco es universal, ya que algunas lenguas como el náhuatl o lenguas salish como el lummi o el kalispel no parecen distinguir consistentemente entre ambas categorías y las formas que funcionan como sustantivo también aceptan flexión verbal.

Flexión del sustantivo

En las lenguas sintéticas, el sustantivo puede adoptar diversas formas morfológicas dependiendo de una serie de categorías gramaticales. Entre las más comunes están:
  • El número gramatical. Es bastante común la distinción entre el número singular y el plural, aunque también hay lenguas sintéticas sin número, como el idioma japonés. Menos corriente es el número dual, y aún menos otros, como el trial y el paucal.
  • El caso gramatical.
  • El género gramatical, que normalmente flexiona entre masculino y femenino para personas y animales.
En las lenguas analíticas, como el chino mandarín o el idioma vietnamita, por definición ni el nombre ni otras partes de la oración flexionan.

Clasificación de los sustantivos

Clasificación por género

Aproximadamente un 20 % de las lenguas del mundo tiene distinción de género en el sustantivo, lo cual significa que los sustantivos en clases nominales o géneros (que pueden ser clases formales o clases semánticamente motivadas). En las lenguas indoeuropeas existen generalmente dos o tres géneros gramaticales estrictos (masculino, femenino y a veces también neutro), en las lenguas semíticas lo común es distinguir entre dos géneros (masculino/femenino). Paralelamente algunas lenguas como el inglés además de género, reflejado sólo en la substitución pronominal, los sustantivos pueden clasificarse en contables e incontables. Otras lenguas distinguen un gran número de géneros o clases nominales como las lenguas bantúes, y en el otro extremo el chino o las lenguas urálicas y altaicas no distinguen género.

Género y sexo

Es importante recordar la diferencia que existe entre el género gramatical y el sexo (género semántico): el género es un rasgo gramatical de la palabra y el sexo (género semántico) es un rasgo biológico de los seres vivos a los que hace referencia algunos sustantivos. Normalmente el género gramatical concuerda con el género semántico cuando se habla de los seres vivos, pero no cuando se trata de objetos inanimados o abstractos. Ejemplo: soltero es un sustantivo de género gramatical masculino, que además, hace referencia a un ser vivo de sexo masculino (género semántico masculino); luz es un sustantivo de género gramatical femenino, el cual por ser inanimado (sucede lo mismo con los seres, objetos y conceptos abstractos) carece de sexo (género semántico nulo).
Puede darse el caso de que no haya correspondencia entre ambos tipos de género, como en las palabras del idioma alemán Mädchen ("muchacha") y Fräulein ("señorita"), que son de género neutro.

Género del nombre en castellano

Según el género, en castellano, los sustantivos se clasifican en:
  1. Sustantivos masculinos: El género masculino de un nombre frecuentemente lleva el morfema de género –o al final de la forma de singular (libro, niño, sombrero), aunque existen algunas excepciones ya que palabras que acaban en –o son femeninas como la foto(grafía), la mano, la moto(cicleta). También existen nombres masculinos acabados en consonante alveolar (árbol, ataúd, alias, armazón, ...). La mejor prueba para determinar el género de cualquier sustantivo es comprobar si la palabra requiere un artículo masculino (el, un, etc.). Por lo demás, los días de la semana, los meses del año, los puntos cardinales y los números son masculinos.
  2. Sustantivos femeninos: El género femenino de un sustantivo se determina añadiendo el morfema de género –a (niña, vaca, mesa, ventana, ...). Anteponiendo un artículo femenino (la, una, etc.) a una palabra y viendo si es gramaticalmente aceptable la expresión se conoce el género. Las letras del alfabeto son femeninas. Existen unas pocas palabras acabadas en -a que son masculinas el día, el mapa, el clima, el cometa, el planeta. Y las palabras en -ista pueden ser masculinas o femeninas según el contexto.
  3. Sustantivos neutros: Los conceptos abstractos son de género neutro. Ejemplos: lo bueno, lo malo, lo importante, lo contrario. En español generalmente esta categoría sólo está formada por adjetivos sustantivizados en singular.
  4. Sustantivos ambiguos: Son los nombres referidos a cosas que se usan, sin cambiar de significado, tanto en femenino como en masculino: "el" mar (culto), "la" mar (coloquial); arte "moderno", artes "plásticas"; "el" vodka, "la" vodka; "el" calor, "la" calor. No deben confundirse con los sustantivos para personas que cambian según el género de estas, como el/la artista, que son llamados sustantivos comunes en cuanto al género.
Cuando el género gramatical del sustantivo sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:
  1. Con la terminación -o, -e o consonante para el masculino y -a, -esa, -ina, -isa, -itriz para el femenino
  2. Heterónimo: Cuando se usan palabras diferentes. Ejemplo: caballo/yegua.
  3. Cuando se cambia el género gramatical del determinante y se mantiene el del sustantivo. Ejemplo: el joven/la joven. Estos sustantivos son denominados comunes en cuanto al género gramatical.
  4. Epiceno: A algunos sustantivos que se refieren a animales pero que mantienen la misma forma para el masculino y el femenino, se les añaden términos como "macho" o "hembra" para diferenciar el sexo (género semántico).
Cuando el género gramatical del sustantivo no sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:
  1. Con las terminaciones -o para el masculino y la -a para el femenino, determinan diferencia de tamaño, forma o diferenciación árbol-fruta. Ejemplo: huerto/huerta (tamaño), jarra/jarro (forma), naranja/naranjo (fruta-árbol).
  2. Homónimo: Cambiando el género gramatical del determinativo que lo acompaña, varia el significado del sustantivo. Ejemplo: el capital/la capital.

Clasificación según el tipo de referente

Los sustantivos sirven para designar y como tales tienen algún tipo de referente:
  • Nombres propios: María, Felipe, Ana, Juan. Tiene referencia única y carecen de significado lingüístico.
  • Sustantivos comunes concretos: casa, flor, camión, estrella. En general, su referencia es un conjunto o clase de objetos, animales o personas directamente tangibles.
  • Sustantivos comunes abstractos: esperanza, fe, amor, solidaridad. Designan propiedades, abstracciones o ideas. En idioma español, estas palabras generalmente no tienen plural, y cuando pluralizan tienen un matiz de significado ligeramente distinto, más concreto.

Clasificación por número

Clasificación por número en castellano

Según el número, en castellano, los sustantivos se clasifican en:
  1. Sustantivos singulares: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre es único. En singular, los sustantivos no tienen ningún morfema de número.
  2. Sustantivos plurales: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre son varios o más de uno.
  3. Sustantivos colectivos: se trata de formas de singular, que morfosintácticamente son como cualquier otra forma de singular, pero que tienen como referencia un grupo concreto de entidades: la armada, la manada, una banda, ...

Otras formas de clasificación

Según la semántica, los sustantivos se clasifican en:
  1. Sustantivos concretos: representan conceptos independientes. Son nombres de cosas que pueden percibirse con los sentidos del cuerpo o que imaginamos como realidad, por ejemplo esa mesa, ese niño.
  2. Sustantivos abstractos: representan conceptos dependientes (inmateriales) y designan por tanto entidades que no se perciben con los sentidos del cuerpo, sino con la mente, como por ejemplo nación, amor, odio, bondad.
Los sustantivos abstractos los podemos clasificar en:
  1. Abstractos de fenómeno: Están relacionados con sustantivos que designan acciones, estados o sus efectos, por ejemplo lectura, caminata.
  2. Abstractos de cualidad: Están relacionados con adjetivos y designan cualidades o propiedades de los objetos o de los seres, por ejemplo belleza, maldad.
  3. Abstractos de números o cuantitativos: Cuantifican tanto de forma precisa como de forma imprecisa, por ejemplo cantidad, montón.
Según la unicidad de la referencia, los sustantivos se clasifican en:
  1. Sustantivos comunes: permiten nombrar a todas las personas, animales o cosas de la misma clase o especie, sin particularizar su significado como hombre, caballo, casa. Agrupan los objetos que denominan por sus características, sin expresar rasgos distintivos. Por eso, se consideran sustantivos genéricos.
  2. Sustantivos propios: distinguen o particularizan a cada individuo de los demás de una misma clase, especie o género. Se aplican a un solo ser, persona, animal o cosa. Por eso, se consideran sustantivos individuales. Los nombres de las personas y de los países son nombres propios. En idioma español, los sustantivos propios se escriben con letra inicial mayúscula.
Según el tipo de referencia, los sustantivos se clasifican en:
  1. Sustantivos individuales: son sustantivos que en su forma singular, nombran a un solo ser como pluma, árbol, rosa. Designan a un único ser, pero en idiomas con plural gramatical admiten el morfema del plural para designar a más de uno.
  2. Sustantivos colectivos: son sustantivos que, poseyendo una estructura de singular, nombran a un conjunto de número indeterminado de seres o cosas, como aldea ,plumaje, bosque, muchedumbre, coro. Tienen inherente la idea de pluralidad sin necesitar un morfema que lo exprese, pero no en el sentido de uno más uno, sino en cuanto a conjunto colectivo formado por varias unidades de la misma cosa designada.
Según la composición del sustantivo, los nombres se clasifican en:
  1. Sustantivos simples: son los sustantivos que están formados por una sola palabra, como por ejemplo: lata, obra.
  2. Sustantivos compuestos: son sustantivos que están formados por dos palabras simples, como por ejemplo abrelata, pararrayos, cascanueces, aguardiente.
  3. Sustantivos Parasintéticos: son aquellos que son compuestos y derivados a la vez; por ejemplo: anteojitos, corito.
Según la complejidad morfológica o el origen de los sustantivos, los nombres se clasifican en:
  1. Sustantivos primitivos: las palabras primitivas son las que sirven de cabeza de serie a una familia, funcionando como raíz de las palabras derivadas de ellos. Los sustantivos primitivos sólo están formados por un lexema básico y optativamente por morfemas de género y número. Por ejemplo pan.
  2. Sustantivos derivados: las palabras derivadas nacen de las primitivas, cuando se les agrega sufijos o prefijos, como por ejemplo panadería, panadero, inmortal , mortal.
  3. Sustantivos aumentativos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas o fenómenos de gran tamaño o alto grado de intensidad, como por ejemplo niñote, perrazo, arbolote, ruidazo.
  4. Sustantivos diminutivos: son los sustantivos que designan a personas, cosas, animales y fenómenos que se caracterizan por su pequeñez, poquedad o menor grado de intensidad, como por ejemplo gatito, manzanita, mesita, viejecita.
  5. Sustantivos despectivos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas y fenómenos que son tratados con desprecio o desdén, o vistos como inferiores, como por ejemplo jovenzuelos, mosquillo, plantucha, libraco.
  6. Sustantivos gentilicios: son los sustantivos que se derivan del lugar de nacimiento (país, región o estado) de personas, animales o cosas, como por ejemplo, chileno, sueco, peruano, etc
Según la contabilidad de los nombres:
  1. Sustantivos contables: señalan entes que se pueden contar, por ejemplo cinco niños, tres rocas, trece euros. Los sustantivos contables se combinan con cuantificadores plurales sin alterarse semánticamente.
  2. Sustantivos no contables: señalan realidades que no se pueden contar salvo al referirse a clases o variedades distintas, por ejemplo leche, humor, aire, humo, basura. Los sustantivos incontables solamente pueden combinarse con cuantificadores en singular sin modificar su significado. Sólo admiten numerales cardinales o cuantificadores plurales cuando indican una clase o modalidad. Por ejemplo: "Tres vasos de leche", "Muchos vasos de leche", "Mucha leche", "Los humos emitidos por los ácidos suelen ser nocivos", "Mucho aire". Ellos se clasifican por mitades de acuerdo con el pronombre personal.
Según aspectos morfológicos de los nombres:
  1. Sustantivos heterónimos que no admiten una flexión de género usual a pesar de que por el referente debería admitir flexión de género. Esto sucede frecuentemente en los nombres de numerosos animales domésticos: caballo - yegua, toro - vaca.
  2. Sustantivos regulares que tienen una flexión regular de género alumno - alumna, presidente - presidenta.
  3. Sustantivos invariantes según género como el estudiante - la estudiante.


Ensayo:

 

 


Michel Eyquem de Montaigne, creador moderno del género ensayístico, retratado por Daniel Dumonstier.
El ensayo1 es un tipo de texto que brevemente analiza, interpreta o evalúa un tema de manera oficial o libre. Se considera un género literario, al igual que la poesía, la narrativa y el drama.
Las características que debe tener un ensayo son las siguientes:
  • Es un escrito serio y fundamentado que sintetiza un tema significativo.
  • Posee un carácter preliminar, introductorio, de carácter propedéutico.
  • Se expresa en un estilo denso y no se acostumbra la aplicación detallada.
Es un género literario dentro del más general de la didáctica.


Definición y origen

El ensayo es la interpretación o explicación de un determinado tema —humanístico, filosófico, político, social, cultural, deportivo, por mencionar algunos ejemplos—, sin que sea necesariamente obligatorio usar un aparataje documental, es decir, desarrollado de manera libre, asistemática, y con voluntad de estilo.
Un ensayo es una obra literaria relativamente breve, de reflexión subjetiva, en la que el autor trata de una manera personal, no exhaustiva, y en la que muestra —de forma más o menos explícita— cierta voluntad de estilo. Esto último propone crear una obra literaria, no simplemente informativa. Puede tratar sobre temas de literatura, filosofía, arte, ciencias y política, entre otros.
Sólo en la Edad Contemporánea este tipo de obras ha llegado a alcanzar una posición central.
En la actualidad está definido como género literario, debido al lenguaje, muchas veces poético y cuidado que usan los autores, pero en realidad, el ensayo no siempre podrá clasificarse como tal. En ocasiones se reduce a una serie de divagaciones y elucubraciones, la mayoría de las veces de aspecto crítico, en las cuales el autor expresa sus reflexiones acerca de un tema determinado o, incluso, sin específico tema alguno.
Ortega y Gasset lo definió como «la ciencia sin la prueba explícita». Alfonso Reyes, por otra parte, afirmó que «el ensayo es la literatura en su función ancilar» —es decir, como esclava o subalterna de algo superior—, y también lo definió como «el Centauro de los géneros». El crítico Eduardo Gómez de Baquero —más conocido como Andrenio— afirmó en 1917 que «el ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía, y hace excursiones del uno al otro». Y por su parte Eugenio d'Ors lo definió como la «poetización del saber».
Su origen se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria grecorromana, y ya Menandro el Rétor, aludiendo al mismo bajo el nombre de «charla», expuso algunas de sus características en sus Discursos sobre el género epidíctico:
  • Tema libre (elogio, vituperio, exhortación).
  • Estilo sencillo, natural, amistoso.
  • Subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo).
  • Se mezclan elementos (citas, proverbios, anécdotas, recuerdos personales).
  • Sin orden preestablecido (se divaga), es asistemático.
  • Extensión variable.
  • Va dirigido a un público amplio.
  • Conciencia artística.
  • Libertad temática y de construcción.
El ensayo, a diferencia del texto informativo, no posee una estructura definida ni sistematizada o compartimentada en apartados o lecciones, por lo que ya desde el Renacimiento se consideró un género más abierto que el medieval tractatus o que la suma, y se considera distinto a él también por su voluntad artística de estilo y su subjetividad, ya que no pretende informar, sino persuadir o convencer.
Utiliza la modalidad discursiva expositivo-argumentativa y un tipo de «razonamientos blandos» que han sido estudiados por Chaïm Perelman y Lucie Ollbrechts-Tyteca en su Tratado de la argumentación.
A esto convendría añadir que en el ensayo existe además, como bien ha apreciado el crítico Juan Marichal, una «voluntad de estilo», una impresión subjetiva que es también de orden formal.
Otros géneros didácticos emparentados con el ensayo son:

Historia del ensayo

Las Cartas a Lucilio (de Séneca) y los Moralia (de Plutarco) vienen a ser ya prácticamente una colección de ensayos, pero el desarrollo moderno y más importante del género ensayístico vino sobre todo a partir de los Essais (1580) del escritor renacentista francés Michel de Montaigne, aunque sus últimos precedentes hay que buscarlos en el género epidíctico de la oratoria clásica. En España el género aparece, con el antecedente en el siglo XVI de Fray Antonio de Guevara y en el XVII de Francisco Cascales Cartas filológicas y Juan de Zabaleta Errores celebrados, a principios del siglo XVIII con el Teatro crítico universal, y las Cartas eruditas y curiosas del padre Benito Jerónimo Feijoo, pero solamente tomará la denominación propia de ensayo a mediados del siglo XIX y sólo empezarán a escribir ensayos propiamente dichos la Generación del 98 y sus sucesores.

Estructura

La estructura del ensayo es sumamente flexible, ya que toda sistematización es ajena a su propósito esencial, que es deleitar mediante la exposición de un punto de vista que no pretende agotar un tema, como sí haría (y sistemáticamente) el género literario meramente expositivo del tratado; por eso estas indicaciones son meramente orientativas.2

Introducción

Es la que expresa el tema y el objetivo del ensayo; explica el contenido y los subtemas o capítulos que abarca, así como los criterios que se aplican en el texto,y abarca más o menos 5 oraciones. Es la parte en donde se da una información breve del contenido del ensayo.

Desarrollo

Contiene la exposición y análisis del mismo tema, se plantean las ideas propias y se sustentan con información de las fuentes necesarias: libros, revistas, Internet , entrevistas y otras. Constituye el 75% del ensayo. En él va todo el tema desarrollado, utilizando la estructura interna: 50% de síntesis, 15% de resumen y 10% de comentario.
Se sostiene la tesis, ya probada en el contenido, y se profundiza más sobre la misma, ya sea ofreciendo contestaciones sobre algo o dejando preguntas finales que motiven al lector a reflexionar.

Conclusión

En este apartado el autor expresa sus propias ideas sobre el tema, se permite dar algunas sugerencias de solución, cerrar las ideas que se trabajaron en el desarrollo del tema y proponer líneas de análisis para posteriores escritos.
"un ensayo de ayuda" Esta última parte mantiene cierto paralelismo con la introducción por la referencia directa a la tesis del ensayista, con la diferencia de que en la conclusión la tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos expuestos en el desarrollo.
El ensayo tiene su origen en Grecia, donde se consideraba como una proposición original que dispone elementos de creación, generación e innovación. Se parte del conocimiento normal (establecido) para romperlo. A partir de elementos que lo hacen, al conocimiento, diferente en: perspectiva, conjunción, relación, conformación, etc.
El ensayo, independientemente del área de estudio, tiene una conformación, una metodología y un diseño único. Se ha tratado de ver el ensayo literario aislado de otros campos como el científico, pero en realidad es igual en estructura. Existen varios tipos de ensayos por las características de su estructura: vivencial, sustental, interpretativo, lógico y alternativo.
El siguiente es un ejemplo de ensayo, puedes tomarlo como base para realizar tus propias tareas.
Ejemplo de ensayo: “ La importancia del Color en la vida del Hombre “
Es indudable que desde que los animales aparecieron en la tierra dotados de órganos de los sentidos; es la vista uno de más relevantes ya que, gracias a ella, establecieron una relación con el mundo exterior que les permitió conocer el terreno, distinguir el peligro, avizorar su caza y por ende su alimento; más es difícil saber cuáles animales distinguieron el colorido del medio ambiente y no es hasta que el más racional de los animales aparece que podemos tener la convicción que los colores influyeran en su vida y decisiones. Este animal es el hombre.
El color es luz, belleza, armonía y delicia de la vista, pero es sobre todo, equilibrio psíquico, confort y educación.
Podemos imaginar cómo los hombres más antiguos aprendieron por los colores muchos de los fenómenos naturales. Conocieron el azul del cielo y la oscuridad de la noche, el verde de los campos, el árido amarrillo de los desiertos, el blanco gélido de los glaciares y el rojo de la sangre. También estos colores debieron avisarles las estaciones del año y hasta los cambios de clima según se percibía.
Así los colores de la naturaleza deben haber influido directamente en su desarrollo, naciendo el gusto y predilección por algunos. La misma naturaleza prodiga en elementos, fue la que brindo la materia prima para que los colores fueran manipulados por los hombres, provocando se pintaran, posteriormente la necesidad de abrigo los motivó a utilizar los colores de su preferencia en las vestimentas y al paso del tiempo; del conocimiento y perfeccionamiento de esta práctica establecieron que determinadas vestimentas de color fueran utilizadas en galas, festejos, tristezas y guerras.
El hogar de nuestros días no solo requiere color para embellecer y animar, sino color que resuelva las necesidades psicológicas de quienes vivan con él. La elección del color está basada en factores estadísticos y también en los psíquicos, culturales, sociales y económicos.
Es así como a través de la historia los colores han influido, en la moda, en los gustos, en las celebraciones, pero siempre, se han vinculado al estado de ánimo.
Hoy en día se conoce que los colores despiertan sensaciones y sentimientos, así los hay tranquilizadores como el azul, de limpieza y pureza como el blanco, pasionales como el rojo, etc.


El color en las artes es el medio más valioso para que una obra transmita las mismas sensaciones que el artista experimentó frente a la escena o motivo original; usando el color con buen conocimiento de su naturaleza y efectos y adecuadamente será posible expresar lo alegre o triste, lo luminoso o sombrío, lo tranquilo o lo exaltado, etc.
Nada puede decir tanto ni tan bien de la personalidad de un artista, del carácter y cualidades de su mente creadora como el uso y distribución de sus colores, las tendencias de estos y sus contrastes y la música que en ellos se contiene.
El color en la arquitectura y decoración se desenvuelve de la misma manera que en el arte de la pintura, aunque en su actuación va mucho más allá porque su fin es específico, puede servir para favorecer, destacar, disimular y aun ocultar, para crear una sensación excitante o tranquila, para significar temperatura, tamaño, profundidad o peso y como la música, puede ser utilizada deliberadamente para despertar un sentimiento. El color es la magia que transforma, altera y lo embellece todo o que, cuando es mal utilizado, puede trastornar, desacomodar y hasta anular la bella cualidad de los materiales más ricos.
El color, como cualquier otra técnica, tiene también la suya, y está sometido a ciertas leyes, que conociéndolas será posible dominar el arte de la armonía, conocer los medios útiles que sirven para evitar la monotonía en un combinación cromática, estimular la facultad del gusto selectivo y afirmar la sensibilidad.
El nivel intelectual, el gusto de la comunidad, la localización y el clima también influyen en la elección del esquema y la finalidad o propósito de cada pieza. Pero entre todos estos factores del color, quizás sea el más importante el psicológico, ¿por qué nos alegra, inquieta, tranquiliza o deprime un determinado conjunto o combinación cromática?
Los colores del interior deben ser específicamente psicológicos, reposados o estimulantes porque el color influye sobre el espíritu y el cuerpo, sobre el carácter y el ánimo e incluso sobre los actos de nuestra vida; el cambio de un esquema de color afecta simultáneamente a nuestro temperamento y en consecuencia a nuestro comportamiento.
Debido a que los colores nos afectan psíquicamente es importante mencionar que uno de los factores importantes en la aplicación de la psicología del color es la personalidad, ya que cada color refleja características del comportamiento, carácter, personalidad y temperamento.
Cada individuo como la palabra lo índica es único y diferente a los demás, podemos tener características en común, más nunca podremos ser idénticos uno del otro, lo que marca la diferencia son los rasgos particulares de cada persona, que se forman por diferentes factores como el sexo, edad, cultura, etcetera, dando pie a la formación de un carácter, influyendo en este el temperamento, que son las reacciones innatas que cada persona presenta ante las diferentes situaciones. Los factores anteriores concluyen en la personalidad, siendo esta irrepetible e inigualable para cada individuo.
Los colores forman parte de nuestra vida cotidiana desde que nacemos hasta que morimos, encontrándolos en los edificios y decoraciones de estos, en la naturaleza, en las cosas que utilizamos, en las personas, la moda e incluso en las expresiones coloquiales. Es tal la importancia que tienen en nuestra vida que se han dedicado años de estudio a la explicación coherente y justificada del efecto que tienen sobre las personas, aprovechándose en ocasiones de estas cualidades del color, para casos como la publicidad, el diseño y el arte.

Lógica en el ensayo

La lógica es crucial en un ensayo y lograrla es algo más sencillo de lo que parece: depende principalmente de la organización de las ideas y de la presentación. Para lograr convencer al lector hay que proceder de modo organizado desde las explicaciones formales hasta la evidencia concreta, es decir, de los hechos a las conclusiones. Para lograr esto el escritor puede utilizar dos tipos de razonamiento: la lógica inductiva o la lógica deductiva.
De acuerdo con la lógica inductiva el escritor comienza el ensayo mostrando ejemplos concretos para luego deducir de ellos las afirmaciones generales. Para tener éxito, no sólo debe elegir bien sus ejemplos sino que también debe presentar una explicación clara al final del ensayo. La ventaja de este método es que el lector participa activamente en el proceso de razonamiento y por ello es más fácil convencerle.
De acuerdo con la lógica deductiva el escritor comienza el ensayo mostrando afirmaciones generales, las cuales documenta progresivamente por medio de ejemplos bien concretos. Para tener éxito, el escritor debe explicar la tesis con gran claridad y, a continuación, debe utilizar transiciones para que los lectores sigan la lógica/argumentación desarrollada en la tesis. La ventaja de este método es que si el lector admite la afirmación general y los argumentos están bien construidos generalmente aceptará las conclusiones.

Bibliografía

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  • CERVERA SALINAS, Vicente - HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Belén - ADSUAR FERNÁNDEZ, María Dolores (eds.): El ensayo como género literario. Editum, 2005.
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  • VERA T., Juan Camilo: La importancia del ensayo. Colombia: Enciclopedia Académica, 2012.


Autobiografía:

 

 


Las Confesiones de san Agustín son consideradas como uno de los primeros relatos autobiográficos escritos. En su obra, el santo va desgranando sus ideas y experiencias sobre los dos fundamentos de su pensamiento; el alma y Dios. San Agustín en su estudio según Sandro Botticelli

Portada de la primera edición de la autobiografía de Benjamin Franklin.
La autobiografía es la narración de una vida o parte de ella escrita por el propio sujeto de la misma,
 mostrando su nacimiento, sus logros, sus fracasos, sus gustos y demás cosas que ha vivido. Es un género literario que en gran medida se sitúa en la